¿Te ha pasado que llega el final del día y tienes todavía un montón de pendientes que no pudiste concretar? Es momento de dejar las distracciones de lado y comenzar a concentrarte mejor en el trabajo.

Las distracciones pueden invadir cualquier espacio laboral. Desde un punto de vista global, podría parecer que tienen un impacto insignificante, pero al acumularlas, pueden mermar seriamente la productividad.

Aquí te dejamos algunos puntos para que puedas alcanzar tus objetivos:

1. Aprende a ordenar tus tareas. Es importante que antes de sentarte ante el escritorio planifiques tu día laboral con un proyecto principal en mente. Así, priorizarás de lo más importante hasta las menos relevantes. Puedes crear una lista de tareas empezando en orden de importancia y así tendrás un mejor control de tus objetivos diarios.

2. Dejas las distracciones obvias de lado. Ahora es normal que en menos de un segundo que suena el teléfono lo contestemos, pero esto solo merma la concentración. Así que cuando llegues a la oficina, guarda el teléfono en un cajón del escritorio y de ser posible, déjalo ahí el resto del día.

3. Descansa entre tareas. Trabajar de forma ininterrumpida no es la mejor manera de ser productivo. Hacer varias pausas breves a lo largo del día es lo que te mantendrá concentrado.

4. Aléjate del ruido. El murmullo en las oficinas así como las conversaciones entre colegas o incluso el sonido de los teclados pueden arruinar tu concentración. Trata de encontrar un lugar pacífico para poder cumplir con todas tus tareas.

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